Siempre decimos que somos las personas las que no apreciamos las cosas bonitas de la vida. Es como si nos echáramos a nosotros mismos las culpas. Como si este mundo imperfecto fuera el que tuviera la razón y las personas no. Yo digo que vale ya de echarnos siempre las culpas a nosotros mismos. Creo que no apreciamos las cosas bonitas que tanto dicen que hay en ese mundo porque el mundo no nos las quiere enseñar, no quiero mostrarlas. ¿Son suyas? Pues para él. A nosotros, ¿qué? Que nos zurzan, ¿verdad? A veces este mundo es demasiado injusto, aunque resulte verdaderamente inverosímil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario